Las mujeres que buscan solas

by Aug 30, 2020Lo más reciente0 comments

Por Vilma Laínez

Han pasado casi cinco años desde la desaparición forzada de Roxana y María, dos jóvenes de Antiguo Cuscatlán. Sus madres, al igual que muchas otras, terminaron cumpliendo la función de detectives, buscándolas en hospitales y morgues. Hasta ahora, la Fiscalía General de la República se rehúsa a darles avances sobre el caso. Ellas siguen buscando.

Ilustraciones: Natalia Franco

Desde enero de 2016, las madres de Roxana y María no han parado de buscarlas. Ellas son solo dos de 35,000 personas que fueron reportadas como víctimas de desaparición forzada entre 2005 y 2018, según registros de la Policía Nacional Civil. De ese total, solo 827 personas fueron encontradas con vida. Del resto no se sabe nada sobre su paradero.

Hasta ahora, solo se sabe que Roxana y María fueron a una fiesta a Olocuilta, un municipio del departamento de la Paz, acompañadas de otros dos jóvenes, de quiénes tampoco se sabe su paradero.

Todos los meses, Estela va a distintas sedes de Medicina Legal a preguntar si tienen información sobre su hija Roxana. Aunque las autoridades estatales no les den avances del paradero de su hija, ella dice que no parará de buscarla.

Cada 30 de agosto, el sistema de Naciones Unidas conmemora el “Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas”. La Asamblea General de esta organización internacional firmó una declaración en la que los Estados firmantes se comprometen a no tolerar las desapariciones forzadas y a tomar medidas legislativas, judiciales y administrativas para prevenir y erradicar actos vinculados a este delito, que también considera como una grave violación a los derechos humanos.

Como todos los años, este 28 de agosto de 2020, un total de cinco organizaciones defensoras de derechos humanos pidieron a la Asamblea Legislativa que declare el 30 de agosto “Día Nacional de las Víctimas de Desaparición Forzada” con el fin de divulgar memoria histórica del conflicto, dignificar a todas la víctimas y como garantía de la no repetición.

En plena pandemia por el COVID- 19, el fenómeno de las desapariciones ha continuado. La Fiscalía General de la República registraba a diario 6 denuncias de desapariciones entre los meses de enero y mayo.

Para profundizar en este fenómeno y en los casos de esta historia, hicimos las gestiones en la Fiscalía pero fue imposible que la fiscal a cargo nos atendiera. También intentamos hablar con las autoridades de la Policía Nacional Civil y nunca tuvimos respuesta a las solicitudes de entrevista. La pandemia por COVID–19 también dificultó dar seguimiento a las investigaciones a través de las instituciones estatales debido a que estas redujeron funciones y estaban atendiendo solo emergencias durante la cuarentena.

Consultamos al juez especializado de Sentencia C de San Salvador, Óscar Escalón, sobre las causas de la desaparición de personas en este país y él explicó que la violencia que ejercen los grupos de pandillas, a quienes se les responsabiliza del 80% de los casos es la principal causa. El juez también aseguró que otros de los motivos por los cuales las personas desaparecen están relacionados con la migración irregular en el camino hacia Estados Unidos, por la trata de personas, por trastornos mentales y, a veces, por fenómenos naturales.

La periodista Vilma Laínez conoció este caso en 2019 en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desparición Forzada. Habló con Estela y Esperanza, las madres de las dos chicas de Antiguo Cuscatlán que desaparecieron en enero de 2016. Ellas le contaron cómo han buscado solas a sus hijas por más de cuatro años y cómo se sintieron abandonadas por un Estado que hasta 2018 creó un mecanismo para buscar a personas desaparecidas.

Escuchá este podcast para conocer sus historias.

 

Este podcast fue una producción de Alharaca. Vilma Laínez llevó a cabo la investigación periodística, el guión y textos acompañantes. La edición del guión estuvo a cargo de Laura Aguirre y Jimena Aguilar; dirección creativa y edición de textos por Jimena Aguilar; el diseño sonoro lo hizo Marvin Siliézar; y las ilustraciones que acompañan esta historia son de Natalia Franco.

 

Esta investigación se realizó con el apoyo de la Open Society Foundation.

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