Coloquio de Brujas 6: Soberanía y seguridad alimentaria desde la mirada de las mujeres

by Jun 19, 2020Coloquio de brujas0 comments

ALHARACA

19/06/2020

 

El sábado 13 de junio a las 10 a.m. se llevó a cabo el sexto Coloquio de Brujas con un conversatorio sobre seguridad y soberanía alimentaria. Las invitadas fueron las especialistas Meraris López, economísta investigadora y catedrática de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas y Damarís Hernández, nutrióloga y lidereza de proyecto de seguridad alimentaria con mujeres rurales de Suchitoto.  

La conversación comenzón con Meraris López y una breve introducción en la que planteó la diferencia entre seguridad alimentaria y soberanía alimentaria. Destacómo cómo está última sobrepasa a la seguridad alimentaria porque implica no solo tener oferta y recursos económicos para adquirir alimentos, sino también que el país tenga capacidad de producirlos. En el caso de El Salvador esto es particularmente importante porque tiene una enorme dependencia de las importaciones de alimentos, incluso de granos básicos.  

A continuación, Damarís Hernández expuso la experiencia que ella ha vivido con las mujeres rurales de Suchitoto organizadas para crear huertos caseros o comunales en los cuales se está intentado implementar una diversificación de cultivos que no solo sirvan para el consumo familiar, sino también lograr un excedente que les permita tener ingresos económicos extras para las familias. Como resultado de esto proyectos enfatizó que las mujeres han comenzado a ya no solo reconocerse como amas de casa, sino también como agriculturas, aunque no aparezcan así en las encuestas.  

Como complemento a estas intervenciones, estuvo Alejandra Cuellar, periodista colombiana que hizo una investigación sobre seguridad alimentaria en El Salvador en el contexto de la pandemia. Alejandra destacó el papel de la industria de la caña de azúcar en el debilitamiento de otros cultivos y de los pequeños productores.  

En la siguiente intervención de Damaris Hernández explicó la importancia de reconocer el trabajo que se hace en estos huertos para que también se tenga información de por qué los vegetales y frutas agro-ecológicas son un poco más caros que los que no lo son.  

Hubo dos intervenciones directas de las asistentes. La primero preguntó si existen proyectos de seguridad alimentaria que involucren a personas con discapacidad.  Hernández respondió que no, aún no se está trabajando con esta población. La segunda quiso saber si estos proyectos tenían la capacidad de producir alimentos a lo largo del año. Hernández también explicó que por ahora solo están enfocadas en cultivos de temporada, pero están trabajando para lograr cultivar durante todo el año.  

Damaris Hernández también enfatizó que hace falta una ley de seguridad y soberanía alimentaria. Merarís López recordó que en el actual gobierno el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ha sido de los que mayores recortes de presupuesto ha sufrido.  

Transcripción del conversatorio

Laura Aguirre: ¿Cuál es la diferencia entre soberanía alimentaria y seguridad alimentaria?  

Meraris López: La soberanía alimentaria es un concepto que supera al de seguridad alimentaria en el sentido que no solamente se debe garantizar el acceso físico y económico, sino también de dónde vienen esos alimentos. La seguridad alimentaria puede ser que tengamos acceso físico y económico, pero no son producidos nacionalmente, eso pone en peligro cuando se cierran las fronteras o que los países decidan dedicar al consumo nacional en vez de exportarlo, entonces eso pone en peligro la seguridad alimentaria. Por eso la soberanía la sobrepasa en el sentido que se prioriza la producción nacional.  

Laura Aguirre: ¿Cuál es la situación de la dependencia alimentaria?  

Meraris López: Como decía, cualquier shock externo nos va a perjudicar y eso lo podemos ver en los precios. En el caso… podría haber varias cosas que puedan afectar los precios, como por ejemplo el aumento en los combustibles o la caída en la producción. Sin embargo, si nosotros aislamos estos efectos porque claro, en este contexto, por ejemplo, los precios del petróleo están por los suelos, entonces no podemos adjudicar un aumento de precios a el aumento de los combustibles. Y en el caso de la producción, el año pasado fue un año que fue relativamente bueno y como siempre, no se tuvieron los rendimientos que se esperaban, pero tampoco hubo tantas pérdidas. Entonces lo que realicé fue poder ver en el año pasado, entre el 12 de marzo y el 12 de junio, cuánto había variado el precio de los frijoles y del arroz y el maíz. Y para el mismo tiempo, pero de este año, el 12 de marzo de este año al 12 de junio, que fue ayer, a ver cuánto habían variado. Esto para ver de punto a punto, digamos, si efectivamente lo que el shock externo, que es la pandemia que estamos viviendo, había afectado de alguna manera los precios. Y efectivamente, el año pasado, por ejemplo, el frijol nacional había había variado. De hecho, había bajado su precio y menos 3 por ciento, y el importado había bajado su precio en un 1 por ciento. Para este año, entre el 12 de marzo, que fue casi cuando comenzamos la cuarentena unos días antes, al día de ayer había aumentado 70 por ciento en el caso. del frijol importado, a inicios de marzo se encontraba un quintal de frijol a 50 dólares.  

Para el día de ayer, el monitoreo de precios que se realiza estaba a 85 dólares. Y en el caso del frijol nacional, en marzo estaba 54 dólares y ayer aparecía con un precio de referencia de 90 dólares. Entonces esto es como solamente un pantallazo para decir cómo nos está afectando el no ser soberanos en cuanto a la alimentación. En el caso de las hortalizas había una dependencia del 93 por ciento y esto me sorprendió para bien, que al menos en las que yo pude tener datos, la dependencia se ha disminuido. Bueno, al menos para la cosecha 2017 2018 el tomate solamente, no solamente tampoco menospreciarlo, pero antes era del 93 por ciento y ha bajado el 68 por ciento la dependencia en la importación. Entre la cebolla seguimos siendo altamente dependientes, con un 93 por ciento y el repollo somos dependientes un 10 por ciento de las importaciones. Entonces, todo esto nos da luces de cómo estamos nosotros en cuanto a soberanía alimentaria.  

Laura Aguirre:  Ya un poquito justa. Entonces, si queréis podemos ver cómo es la situación de la tenencia de tierra en El Salvador, así también como muy someramente para que la tenencia de tierra en el caso del Salvador.  

Meraris López: Básicamente, el 88 por ciento de los productores agropecuarios cultivan menos de una manzana a máximo dos manzanas. Entonces eso es como también nos da luces de donde están cultivando, cuál es la disponibilidad de tierra y que los productores y productores agropecuarios tienen para cultivar. Y además, otro dato que sorprende en este caso es que el 47 por ciento no es dueño dueña de la tierra, sino que tienen que arrendar, la tienen que alquilarla y otro 25 por ciento es ocupante gratuito versus un 21 por ciento nada más que son propietarios de la tierra en la que cultivan.  

Además, otro dato que es bastante interesante es que entre 2007 y 2017 el número de productores y productores que son propietarios de su tierra ha caído en casi un 12 por ciento. Además de que es poca la tierra, la cantidad de tierra en la que se cultiva, no son propietarios. Esto también ha disminuido y por su parte, ha aumentado la cantidad de productores y productoras que tienen que alquilar la tierra para cultivar. Ha aumentado en aproximadamente 9 por ciento, siendo la tierra el recurso fundamental para garantizar, junto con el agro, pero la tierra, en este caso siendo fundamental para garantizar la soberanía alimentaria, estamos también bastante mal de acuerdo con estos datos que he brindado, dado que la mayoría de los productores, productor agropecuario, son pequeños productores que producen en menos de una manzana o hasta dos manzanas. Ahí es donde se concentran. Ha disminuido la propiedad de la tierra en el sentido de que son propietarios y no arrendatarios, y además también hay otro dato que es los ingresos que los productores y productoras reciben. En promedio, el 94 por ciento de los productores y productoras reciben ingresos netos, descontando los costos de la producción de entre cero y 200 dólares. Es un nivel de ingreso bastante bajo para garantizar incluso su propia seguridad alimentaria, su propio acceso a otros bienes, alimentos, a otros alimentos que digamos descontando la producción para subsistencia, es bastante plausible considerar que dadas las otras necesidades que hay que satisfacer, aparte de la de la alimentación, con 200 dólares suponiendo este techo máximo, es difícil poder satisfacer dichas necesidades. Entonces, por ahí me quedaría yo con este panorama general sobre la soberanía alimentaria en El Salvador. 

Laura Aguirre: Muchas gracias Meraris. Yo quiero darle la palabra a Damaris, que ha trabajado específicamente en proyectos de mujeres rurales sobre este tema. Dámaris , ¿qué están haciendo las mujeres en cuanto a la soberanía alimentaria en El Salvador? y ¿por qué desde tu punto de vista es tan importante este trabajo?  

Damaris Hernández:  Bueno días, un gusto estar aquí con ustedes en este espacio. Efectivamente he estado empezando a trabajar, digamos como mujeres en el área rural, como ir produciendo alimentos en sus casas o en terrenos aledaños, que sean de familiares. Entonces creo que ante este contexto de la pandemia, bueno que se nos unieron dos situaciones con la tormenta tropical Amanda. Creo que cuando pensamos en alimentarnos pensamos que solo es una necesidad biológica, pero en realidad es bastante determinada por otras determinantes sociales, económicas y culturales que se ven relacionadas en esta pandemia. También nos ha dejado en evidencia la necesidad que se puede paralizar otro rubro u otras áreas, pero no el acceso a los alimentos, no el consumo de los alimentos, como ya lo decía Meraris. Somos un país que dependemos de alimentos que vienen de afuera, como Guatemala, las verduras que vienen de Guatemala, Honduras, entonces que vienen a nuestros mercados municipales o locales.  

En este contexto también pensar el acceso a los alimentos que hemos tenido, más alimentos procesados y ultra procesados por porque hay que tener, digamos, la conservación de estos alimentos. Entonces motejado a un lado también el consumo de otros alimentos de vegetales y frutas. Y en esto pues hay, en el caso específico de sustitutos, sí hay mujeres organizadas en sus comunidades, en sus territorios, de cara a crear huertos, instalar huertos ecológicos en sus casas donde producen diversas verduras y frutas. Y las mujeres también están ya pensando en ir cultivando más allá de tomate y chile, que pensamos que solo eso puede haber en la cocina. También las mujeres están pensando en diversificar la producción de alimentos de su parcela y entonces ya piensan en lechuga, piensan en apio, que piensan en berenjena y otras yerbas, incluyendo otros tipos de alimentos.  

También estamos viendo en este contexto de producir nuestros propios alimentos, así como los producimos, también los estamos consumiendo y que bueno que esto es importante también de ver esa relación de consumo producción, yo consumo estos alimentos que produje. También voy a seguir produciendo estos alimentos para que no me falten y en mi consumo, en cada tiempo de comida también. En este contexto, hablamos de fortalecer el sistema inmunológico, que hay que cuidarlo. Hay que comer saludable, pero también el acceso a estos otros alimentos. No hemos tenido acceso más que a alimentos procesados y ultra procesados, entonces creo que también es importante ver qué estamos consumiendo. Quizás más adelante vamos a ir hablando también cómo ir produciendo otras en nuestras casas. En este caso, las mujeres también están compartiendo conocimiento, pero la parte organizativa y como vida comunitaria también están en eso de ir aprendiendo, compartiendo y aprendiendo esas prácticas saludables para la naturaleza, para otros seres vivos en la tierra y en la naturaleza.  

Entonces, creo que las mujeres están construyendo esos espacios en la ruralidad para ir compartiendo esto. Y saber también que históricamente las mujeres tenemos, y que hemos ido perdiendo también, pero estamos en este rescate de conocimiento. También hablamos de una práctica de cuidado, esta práctica que creo que es la más difícil de poderla llevar a cabo, de realizarla, porque las mujeres, para poder producir agro ecológicamente, recolectan en su comunidad los insumos, de lo que van sacando también de su cocina la van recolectando es del trabajo más pesado que tiene el producir agro ecológicamente. Pero creo que son las mujeres también que están apostándole a cuidar su salud, el consumo de alimentos saludables, pero también cuidando su entorno, su comunidad, su patio, su familia y otros seres vivos que a veces pensamos que solo hay vida humana y también hay vida en la tierra y vida en los alimentos hay otro tipo de animalito que llega y que también hay que respetar su vida, no matándolo con agrotóxicos, sino creando también repelentes naturales que podamos ir conviviendo, digamos, al medio natural. Estos insumos los encuentran en su casa, como decía en la comunidad y del trabajo más más pesado digamos que ven las mujeres, pero que al final también en su Suchitoto somos un municipio que produce el agronegocio de la caña. Entonces también las mujeres están resistiendo desde esta forma de producir sus huertos, de tener sus huertos en entornos donde hay grandes extensiones de caña que en algún momento del año queman, que en algún momento del año fumigan, que en algún momento también extraen agua para poder regar esa caña, pero que en medio de todo eso, las mujeres están creyendo en otra forma de producir y producir para su familia.  

También veo que si las mujeres priorizan el consumo, primero el consumo familiar, pero también cuando hay un excedente en una producción que no se alcanza a consumir, también salen las comunidades, adelante si se alcanza el tiempo, presentar unas fotos con una familia que es muy para mí, muy como un referente ideal de familia también porque creo que produce para consumir, pero a la misma vez hay un niño que hijo de la familia que le encanta salir a vender. Entonces se prepara la venta en un guacalito y salen. Pues entonces también cómo va generando esa familia ingresos y ingresos, pues para cubrir, como decía Meraris, otras necesidades el recibo de luz, el recibo de agua que en las comunidades son sistemas comunitarios de agua, que el recibo es más alto que en la ciudad. A la vez, hay comunidades que están pagando recibos de 6.50 o 7 , pero el que hay un límite también de consumo de agua Entonces también vender el excedente, porque primero prioriza el consumo familiar, eso les permite cubrir otras necesidades.  

También otro que yo creo que le doy mucho valor el caso de las mujeres rurales, es que las mujeres nunca se nombran como agricultoras, entonces siempre, y esto pasa hoy con los paquetes que entrega el gobierno, también las mujeres aparecen como amas de casa en el DUI, o se nombran como amas de casa. No estoy en la casa, no trabajo. Entonces también ahora estas mujeres reconocerse y nombrarse como productora, como agricultora, como permacultura, como ellas deseen y su su idea, sus ideales o su posición política, digamos que tienen con respecto a la producción de alimentos, pues se habla de ellas, pues como ellas se identifican y cómo están viendo su trabajo y cómo hacen su trabajo también. Entonces es cómo ir reconociendo esto, que es importante que aunque la mayoría de estas mujeres no son beneficiarias de los paquetes agrícolas porque no aparecen, pero nombran, se identifican y están haciendo, está cosechando alimentos agroecológicos o que son sostenibles con el medio ambiente y que lo van haciendo a pesar de que no es un trabajo como muy reconocido, digamos reconocido, porque una producción a pequeña escala no es como producir una manzana de maíz frijol, que también si al final vendo eso se ve monetariamente más. Pues que con solo cosechar tomate, pepino, ejote, berenjena, digamos apio. Si lo están haciendo labure también. Creo que otra de las cosas es el aporte económico familiar que llevan las mujeres, tanto desde de toda la familia y el cuidado hacia otros, y el cuidado del huerto, también porque las mujeres son las primeras que se levantan y las últimas que se acuestan, que se levantan a cocer el maíz para poder ir al molino y tortear, las que cosen en la noche los frijoles y antes de acostarse.  

Entonces, todo ese aporte de cuidados que hacen las mujeres en la ruralidad y que también participan en espacios organizativos de las comunidades, a veces están en bancos comunales que les permite reunirse con otras mujeres, ver las problemáticas de las comunidades. Y también se están produciendo de manera agroecológica y están consumiendo lo que necesitan y les quedan, pues también salen a venderlo dentro de la comunidad, que creo que eso hay que darle un valor importante. En este contexto, donde no hay transporte, donde no hay algunos mercados, hay algunos alimentos, entonces venderlo dentro de la comunidad también. Tener acceso es otro alimento que nosotras vamos, vamos promoviendo. Si hay que consumir frijoles, maíz, pero también el consumo de vegetales, el consumo de carne, digamos, y las mujeres tienden a su partido gallina, pato o animales, pues que puedan ir también abonando el consumo familiar.  

Laura Aguirre:  Entonces también si queremos, podemos parar un poquito y así pasamos y profundizamos en estos puntos un poco más adelante para poder cubrir también los otros temas. De hecho, quiero retomar una cosa que tú dijiste donde mencionas muy rápidamente, pero creo que es muy importante y es sobre el cultivo de la caña de azúcar. Por eso quiero dar la palabra a Alejandra Cuéllar, porque me gustaría también que pusiéramos un poco de atención sobre el papel que tiene la caña de azúcar en el tema de soberanía alimentaria en El Salvador.  

Alejandra Cuéllar:  Muchas gracias y gracias a todos por sus intervenciones. Estoy aprendiendo mucho. Bueno, yo les cuento yo soy, como comentó Laura, yo soy periodista y estoy trabajando desde México. Entonces, a grandes rasgos, mi investigación empezó porque digamos como con la pandemia, la primera pregunta que se le metió en la cabeza fue qué va a pasar con la seguridad alimentaria, qué va a pasar con la soberanía alimentaria. Y justo fue por Laura que empecé a pensar en El Salvador porque dije qué pasa cuando hay un país que es tan dependiente de las importaciones como al principio mencionó, Meraris. Era como la pregunta central y creo que lo que me pasó inevitablemente en mi investigación lo empecé a mirar las distintas industrias, empecé a mirar qué estaba pasando. Lo que, como en todas partes, los precios están subiendo los alimentos, pero creo que eso no fue lo que más me llamó la atención, sino que lo que más me llamó la atención en un momento fue que me acerqué al tema y dije bueno, probablemente lo que está pasando es que todas las industrias agrícolas están sufriendo. Y como ustedes saben, en El Salvador, como en muchos otros países, hay esta posibilidad. De todas las industrias que son en esenciales, es de continuar su trabajo. Eso sí, continuó. Pero yo dije bueno, mi teoría es que lo que iba a ver es que todas las industrias estaban sufriendo, pero lo que descubrí, que fue lo que más me llamó la atención, fue que la caña de azúcar, la industria de caña de azúcar estaba no solo como perdurando, sino que estaba produciendo más de lo que estaba produciendo el año pasado.  

Y entonces yo dije qué curioso que sea tan desigual, porque entonces el resto de las industrias como los pequeños productores, que son una gran parte de los de los productores agrícolas, los reportes eran de muchas pérdidas de personas. Justo estaba pensando en el tema de las pupusas porque encontré unos reportajes que hablaban sobre cómo un agricultor en una región agrícola en donde se le perdió todo su cultivo de repollo, de col, y fue tan grave el tema que tuvo que usar todo, todo lo que perdió para abonar su mismo terreno. O sea, como picarlo y abonarles de vuelta porque no se lo pudo vender nada ayer, el mismo caso de 10 mil agricultores en la zona. Entonces yo dije porque es que la caña está pudiendo vender y porque perdura. Y los pequeños agricultores no. Lo que decían en ese reportaje es que la cosa está muy relacionada, como a la cocina nacional con el tema de las pupusas. Entonces estaba ligado a que los restaurantes por la pandemia perdían por la cuarentena que ha sido tan fuerte en El Salvador.  

Estaban, digamos, ya no estaban aceptando esas compras como los compradores usuales. Ya no estaban comprando a los pequeños agrícolas. Había muchos obstáculos de transporte también. Y también otra cosa que fue interesante entender es que ahí vuelvo a sacar el tema de la calle, entonces la caña, porque le estaba yendo bien, porque la caña tiene un poderío tremendo detrás en términos políticos, digamos que juega un papel tan importante en el país que está protegida de cierta forma por muchos como distintos mecanismos. Entonces esta políticamente protegida y en términos como del transporte también. Entonces es como casi como si fuera un tema de seguridad nacional, la caña de azúcar, que también está protegida por acuerdos nacionales, por acuerdos internacionales, los acuerdos de libre comercio con Corea, China. Con China, pues no tienen un, no tienen un tratado oficial. Pero China ha declarado que compra todo el azúcar que viene de El Salvador. Entonces eso es un tema político, es un tema social, como geopolítico para El Salvador. Y entonces ya, como cuando fui a compararlo con los pequeños productores y dije por qué los pequeños productores les está yendo tan mal si no tienen. No sé si ellos también deberían tener los permisos de circular y de poder vender.  

Una de las cosas que encontré también es que, por ejemplo, a nivel local una de las cosas que se necesitaban para vender son permisos. Y solo los encontrabas por internet. Y hay muchos productores que no tenían acceso a Internet, entonces no podían conseguir los permisos. Sabes estas cosas, cuando tú no estás conectado a una red más poderosa que tú sabes. Estoy segura de que los productores [de la caña] hoy seguro productores que no tienen acceso a internet, pero ellos están como apoyados por una red mucho más poderosa. Entonces creo que eso fue muy interesante. Y creo que también lo que finalmente se comprobó es que cuando un país es tan dependiente de una industria que es un un monocultivo es la caña. Pues crea, genera, está justo esa situación que ves como de desigualdad, para los pequeños productores no, y entonces esta está atravesada por el tema del apoyo del gobierno también a estos pequeños productores. Y finalmente, dónde está la prioridad en el país. La prioridad es la agroindustria. Ahí está clarísimo. Y yo creo que, a veces siendo solo una periodista externa, porque mi especialidad no es El Salvador, yo lo miro como de ojos, no como ojos de afuera. Y es tan evidente. Sabes que es tan evidente que la prioridad del país es la gran industria. Porque lo ves en todas partes. Y ves como el resto de la industria sufre. Yo creo que para mi fue superpoderoso eso creo que es un reto para El Salvador, porque justo la pandemia está haciéndolo más evidente y como está también ligado al tema, como decía Dámaris en algún momento que cuando los pequeños productores sufren porque no pueden vender su producto, porque el mercado no está de su lado para nada. También sufren la seguridad alimentaria. Y entonces se dan estos fenómenos también de la migración a la ciudad. Y como finalmente, como me lo dijo en algún momento Meraris, que me ayudó mucho también en este artículo, es como que los agricultores se pueden ver entre sus dos caminos. Sabes como al enfrentarse a las dificultades del campo o te unes a la caña, que es como el gran, no como el ente que está comiendose todo. Además, por el tema ajusto también de los agroquímicos que la tierra se ve contaminada por agroquímicos y no permite otras cosas alrededor. Entonces o te unes a la caña o te vas a la ciudad a trabajar o migras. Esos son los caminos que se ven dibujados. Y justo la pregunta con la que cerramos, yo escribí esto con una compañera, la pregunta con la que cerramos este artículo fue… creo que también está súper importante considerar los esfuerzos que se están haciendo de revertir esto y no ser fatalistas y decir pues solamente son estos caminos.  

Creo que hay otros caminos de uso de construcción de comunidad y como de todo lo que tiene que ver con la soberanía alimentaria, como de trabajar en contra de la tendencia, que es tan fuerte. Pero la pregunta con la que cerramos es bueno con esta situación que se está exacerbando tanto bajo la pandemia que se hace tan evidente y con la caña también, pues como demostrando de cierta forma que cada vez que perdura que continúa, ¿cuáles van a ser las opciones en el futuro para los agricultores?. Yo creo que es un shock muy grande para un sistema y hay que pensar qué viene en el futuro. Son como las preguntas con las que nos quedamos. Y sí, eso fue la investigación. Fue súper, súper interesante. Creo que es un tiempo también interesante para pensar esas cosas y te agradezco mucho la invitación de estar acá y de contribuir gracias al hecho.  

Laura Aguirre:  Creo que con esa pregunta de que cuáles son las opciones y qué cosas son las que se están haciendo, me gustaría abrir el tiempo a los asistentes para hacer una pregunta, algún comentario, contarnos experiencias que tengan también con respecto al tema. Pueden poner sus preguntas en el chat y es pues dejo ahorita para quien quiera el micrófono abierto.  

Y si no podemos continuar, pero yo tengo algunas preguntas también a mí me han surgido bastantes cosas y si alguien se anima en el camino, pues bienvenidos. Dámaris a mí me llamó mucho la atención una frase que tú menciona, un término que mencionas y que ligado a lo que Alejandra decía de qué es lo que se está haciendo, cuáles son las opciones. Tu mencionabas el co-cuidado. En la literatura feminista se habla de cuidado, no el trabajo de co-cuidados. Y a mí cuando dijiste co-cuidado me pregunté a qué te estás refiriendo específicamente con es. Porque además decías que era una de las actividades que más tiempo les toma las mujeres a las mujeres en específico. Entonces sí, por favor, puedes decirnos un poco más sobre ese término y de qué manera se relaciona con estas nuevas formas las alternativas que las mujeres están construyendo en este tema. 

Damaris Hernández: Bueno, yo hablé del término eco cuidado, también existe dentro de los cuidados de la economía de los cuidados. Pero el término es eco cuidado. También reflexionamos con las mujeres en las comunidades, porque cuando vamos con esta idea de huertos agroecológico que implican una cantidad de tiempo de parte de las mujeres para preparar el terreno, ir sanando el terreno, tal vez por mucho tiempo ha estado abandonado con agrotóxicos, porque a mí me gusta utilizar en lo personal la palabra agrotóxicos, porque lo tóxico quiere matar una vida, o sea, una hidra. Los animalitos que están en la tierra, entonces creo que en esta parte de cuidado es cómo cuidamos la naturaleza, el agua, también; el cómo estamos cuidando los bienes, los manantiales. Con lo de la caña también, cómo se está degradando, ahora hay mucha filtración de agua, por así decirlo. Entonces creo que las mujeres en esta parte de lo que hacen, cuidan a otros, se cuidan a ellas y cuidan la naturaleza. Están aportando ellas y las comunidades a esto.  

Creo que también a veces en las ciudades en las que vivimos, en las ciudades, quizás pensamos, pero consumir productos ecológicos es sumamente caro. Entonces también decimos no, yo prefiero que me den ocho tomates por el dólar a que me den seis, porque son agroecológico, son producidos ecológicamente, pero también el tiempo de las mujeres requiere un trabajo que muchas veces no lo toman en cuenta. Entonces, las mujeres, desde que recolectan las hojas de té, que hacen alguna repelente natural de hojas de Nin, semillas de Nin, caldo de cenizas. A todo eso van invirtiendo tiempo y muchas veces también en el cuidado de hablar como de corresponsabilidad familiar. Hablar de corresponsabilidad, porque creo que a veces nosotras llegamos a estas maravillosas ideas de crear huertos ecológicos, ero las mujeres tienen cuidado de sus hijos y sus hijas, tienen todo el trabajo doméstico que realizar, y aparte de la parte comunitaria, que también tiene redes, pertenecen a las ADESCOS o a bancos comunales, a grupos de ahorro, a estructuras, digamos, comunitarias, que les permiten ir avanzando con la comunidad. Y creo que es importante hablar de cómo vamos cuidando la naturaleza con estos otros insumos y no comprando agrotóxicos. Incluso también con cuidado podemos hablar de ir conservando nuestras propias semillas, dependiendo del servicio de cada estación o cada año vamos necesitando la mía, sino de la que vamos produciendo y guardando. Creo que también las mujeres están haciendo un gran aporte en esta parte. Reflexionan sobre esto también y cómo su papel, digamos, no sólo por ser mujeres que tienen que seguir cuidando, sino ir hablando de corresponsabilidad. También, como toda la familia, se van involucrando en los diferentes cuidados para poder producir ecológicamente. Creo que más adelante también puede ir reflexionando que serían uno de los retos también de ir profundizando y creo que el trabajo es éste, los insumos, la preparación de los insumos, pero que las mujeres lo que más expresan ellas, que es lo que más cuesta también.  

Entonces creo que es de valorar también el consumir alimentos agroecológicos, valorar el trabajo. A veces no valoramos el trabajo que ha implicado para ese productor, esa productora y también que a veces se cree que agro ecológicamente ahora, por lo caro y el trabajo que tienen, pueden tener acceso sólo a algunas personas. Entonces, creo que en todas las personas podemos tener acceso a estos alimentos saludables, nutritivos, amigables con el medio ambiente y que estamos también aportando a la vida y la economía de una familia. Puede ser una mujer soltera o una familia.  

Laura Aguirre:  Yo tengo una pregunta para Meraris rápidamente y después también Camila que ha levantado la mano. Meraris sabés cuánta proporción de tierra ocupan los cultivos de caña de azúcar en El Salvador. ¿Qué peso tienen en tanto las exportaciones? Es una industria con empresas y políticos, etcétera. 

Meraris López:  Ese dato, realmente no lo tengo a la mano, pero lo que sí puedo afirmar respecto a la caña es que ha habido un crecimiento exponencial de las exportaciones a partir de 2006, que fue cuando se ratifica el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y también las exportaciones que se han realizado a países como China. Antes, cuando se tenía relaciones con Taiwán, también había crecido mucho y es algo en lo que hay que poner énfasis respecto a esto, hablando en concreto sobre la seguridad y soberanía alimentaria, y que la caña, al ser un monocultivo que se va expandiendo cada vez más, también. Esto va en detrimento de la producción de granos básicos, sobre todo porque los suelos donde se da la caña compiten con el suelo donde se produce maíz, frijol, por ejemplo. Y hay una práctica, digamos que es como el pasivo agresivo. En realidad, los grandes cañeros no van donde el pequeño agricultor y lo amenazan o algo por el estilo como para que ceda sus tierras, ya sea vendiendo o arrendando para el cultivo de caña. Pero lo que van haciendo es que lo van como acorralando donde hay cultivo de caña alrededor de una parcela y esa parcela que queda dentro de los cañales ya no puede ser utilizada para cultivar otra cosa, porque los agrotóxicos que se utilizan en el cultivo de la caña prácticamente queman cualquier otro cultivo, lo que hace que estos pequeños productores al final terminen cediendo y tengan que dedicarse, como decía Alejandra, al cultivo de la caña, es decir, meterse a ese trabajo o bien migran para para poder subsistir, porque sus medios de vida, que antes podría ser cultivar la tierra, ahora ya ya no le es posible.  

Laura Aguirre:  OK, gracias. Ale, si querés vamos con tu intervención.  

Alejandra Cuéllar: Yo quería poner una pregunta sobre la mesa que afanar las preguntas con las que yo me quedé sin resolver tan en profundidad en el artículo, que me parece interesante porque cuando yo empecé a mirar la industria de la caña, hablé con una periodista que se enfoca en economía y yo le hice la pregunta. Bueno, ¿por qué crees tú que la caña ha sido tan exitosa? Porque también yo miré la industria del café, porque la industria del café ha ido en declive, o sea, super en declive en El Salvador. Poniendo esas dos dije bueno, ‚por qué la caña tan exitosa y el resto no ha tenido el mismo éxito? Y entonces ella me dijo una cosa que me parece súper interesante es que la caña ha tenido más allá, como el tema de los tratados que ya mencioné, como este tema de las asociaciones y de mucho trabajo más allá. Ya sabes, tienen un poderío muy grande. Es como un closter, no es una cosa que están aliados y están trabajando en conjunto.  

Y por otro lado, el café es esta otra industria que era como la que le estaba siguiendo un poquito, es todo lo contrario. Esta es una industria muy fragmentada y por eso, por eso también ha perdido mucha fuerza. Mientras yo me quedé con la pregunta bueno, y entonces son los pequeños productores, como en ese otro ámbito más allá de la caña parece ser a mí, puedo estar equivocada, pero de lo que veo y de lo que investigo parece ser que hay una fragmentación en el campo, en general. Y entonces mi pregunta es… y no quiero que eso se vea, se escuche como por devaluar los esfuerzos comunitarios, que también creo que hay que hablarse dentro de este contexto, pero sí creo que hay un tema de fragmentación en el campo. Es algo que también ha pasado en Colombia, por ejemplo, no como históricamente. Creo que eso es un fenómeno latinoamericano. Entonces, como que la pregunta es qué ha pasado con las asociaones agrícolas diversas que no han tenido esta misma posibilidad de aliarse o de trabajar de una manera con el gobierno. Ha sido como un tema de que el Gobierno no ha sabido apoyar o o ha sido un tema más bien social o ha sido también como ha atravesado por el tema político del país. Mi pregunta es un poco a eso ¿qué es esto de la fragmentación en los campos, cómo lo podemos ver.  

Laura Aguirre:  Gracias Ale. Si dejamos la pregunta ahí para que nos Dámaris, Meraris o alguien más que quiera también aportar. Está abierto. Solo quiero darle la palabra a Camila. Antes, ¿Janeth tenés alguna pregunta?. No sé si la mamita que estás poniendo es para hacer alguna aportación.  

Participante 1:  Bueno, sí, es verdad. Gracias por el espacio. Y bueno, como comentaba en el chat, pues soy una mujer con discapacidad y a mí me preocupa de verdad esto de la soberanía alimentaria. Porque para las personas con discapacidad realmente, y especialmente las que están en la zona rural, esto es demasiado complicado. El hecho de poder acceder a productos básicos, digamos que los más baratos, por el hecho de que acuérdense de que tenemos limitaciones de trabajo, tenemos limitaciones de incluso estar educado porque las mismas instituciones del Estado se encargan de siempre invisibilizar. Ahora bien, una de las preguntas que yo tenía es dentro del área rural que ustedes pertenecen a los temas de lo que es la cuestión alimentaria, ¿se han incluido mujeres con discapacidad para enseñarles sobre la importancia de esto? Y también, bueno, no sé si tiene proyectos de ago-agricultura. Por ejemplo, por medio de nuestra Asociación Pro Vida Independiente ahorita tenemos parado dos proyectos, lamentablemente por los mismo de COVID. En San Francisco Menéndez ya teníamos organizado un grupo de personas tanto hombres como mujeres para enseñarles sobre la importancia de eso y también en Tonacatepeque, pero pues por lo del COVID hemos tenido que pararlo, hasta que esto pase vamos a retomar esos proyectos. Entonces creo que es importante no sólo que las personas con discapacidad estén dentro de uno de los proyectos que se les enseñe sobre esto, sino también sobre los beneficios que trae para nosotros y nuestra salud en las tierras, que nuestro planeta vaya sanando. Pero también es importante que si las personas con discapacidad solo porque tienen una discapacidad muy severa no puedan participar, pues que se incluyan las madres a los padres para que ellos también aprendan y sepan cómo cuidar también la alimentación de las personas, niñas o niños con discapacidad, que son a veces dependientes, espetarle. Nada más que comentar eso. Muchísimas gracias a ti.  

Laura Aguirre:  Ya muchas gracias. Vamos a poner ahí en la lista de preguntas esa y pasamos a la intervención de Camila, que tiene ratitos con su mano arriba.  

Participante 2: Hola Camila, hola todas. Muchas gracias por este espacio y felicitar a las tres ponentes y también a la Araca por prestarnos este espacio. La primera, quería saber que nuestro país tiene dos épocas la época seca y lluviosa. Entonces, por un lado, y por otro lado, también tenemos una gran falta de agua en un montón de comunidades donde no hay acceso a tuberías, simplemente el agua no llega. Entonces, ¿cómo afecta a la soberanía y la seguridad alimentaria con la época seca? ¿Cómo les afecta a esta comunidad donde no hay agua? Por ejemplo, esta pregunta para Damaris también, ¿cómo hacen las comunidades donde ella está poniendo en práctica de cultivar con la época seca, ahí donde no hay agua, ¿dónde la consiguen? O ¿cómo hacen para que no se pierdan los cultivos? Y de igual manera, la época lluviosa, ¿cómo hacemos para que no se pierdan con cosas como lo que nos acaba de pasar de la tormenta? ¿cómo nos afectará esto también? Y la otra pregunta que tenía comentarles un poco yo soy nutricionista también son ingenieros agrónomos. Soy súper interesada en este tema y quisiera saber si Meraris cuenta con algunos manuales para que yo pueda replicar esto con otras personas. Hay alguna guía o algo que yo pudiera utilizar para poder buscar gente con quién replicar.  

Laura Aguirre: Muchas gracias, Camila. Y si quieres empezamos a responder las preguntas. Yo solamente quiero poner también sobre el tintero otra dirigida para Damaris de Alejandro Álvarez, ¿Has visto un cambio en el tipo de empleo rural a raíz de estos proyectos? ¿hay más jóvenes y especialmente mujeres jóvenes que están dedicándose a otro tipo de trabajo que no sea el agrícola?  

No sé si puedo comenzar porque para Damaris hay más preguntas. Solamente quiero poner algo en perspectiva y es un tema que sale hasta este momento y es justamente a raíz de la falta de agua. Y justamente no es solamente la falta de agua. El Salvador es uno de los países que tiene la mayor deforestación de su bosque nativo. Solamente estamos por debajo de Haití o por encima de Haití, mejor dicho. También estamos a punto de entrar a un nivel de estrés hídrico. La falta de agua, incluso en algunas comunidades, ha durado ya dos años y el contexto de esta pandemia ha desnudado esta realidad que nos viene afectando desde hace varias décadas, incluso. Para mí, un ejemplo que siempre pongo es el que, por ejemplo, en camino al Puerto de La Libertad está una gran construcción de mansiones, prácticamente donde tienen hasta un campo de golf. Mientras que enfrente hay una comunidad que se llama La Fortaleza, que históricamente no ha tenido agua. El campo de golf lo riegan a diario. De hecho fue declarado como de interés turístico por el gobierno, por el gobierno del FMLN específicamente, y la comunidad sigue sin agua domiciliar. Entonces esto se traduce a todos los niveles, tanto al nivel de la producción a pequeña escala como al nivel del uso domiciliario. El acceso al agua es en realidad, en cantidad y calidad, es en realidad uno de los problemas que más nos atañe. Y con esto quiero entrar con el cambio climático. Tanto por eficiencia como por exceso de agua, nuestros productores y productoras año con año se enfrentan a esta realidad y los eventos extremos son cada vez más grandes y el tema parece que no termina de cuajar en la palestra pública, en la opinión pública. De hecho, justamente con esto que mencionaba ya se han dado algunas proyecciones de cuál fue la pérdida o por Amanda, que para el caso del maíz se han perdido más de 221 mil quintales, prácticamente de maíz, como 8 mil quintales de frijol y alrededor de 55 mil quintales de arroz. Entonces, por supuesto que, como lo decía antes, la tierra y el agua son factores productivos determinantes para garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria en el país. Y si esto no es garantizado, difícilmente podremos pensar en que vayamos a hacer en algún momento autosostenibles en el sentido alimentario.  

Laura Aguirre: Gracias Meraris. Dámaris... 

Damaris Hernández:  Vaya, yo creo que tengo varias preguntas. Quizás con Janet, no sé si lo voy a decir bien personas con discapacidad. Sí, nosotras trabajamos con mujeres del área rural, que en el contexto de la guerra, también de la repoblación, también vienen familias que vienen de Mesa Grande de Honduras entonces, pero específicamente nosotras no hemos trabajado ahorita con mujeres con discapacidad. Por ahora. Sí tienen familiares, digamos que son dependientes, como como sabemos, pues que dependen del cuido de estas mujeres hacia ellos. Pueden ser sus hijos, sus hijas e incluso las parejas que pueden ser que durante la guerra les pasó algo.  

La otra, que me parece que quizás por mi profesión también me encanta, es la parte de educación alimentaria que es a la que yo también me dedico, digamos, con otras compañeras en esto, digamos. Compañeras con la producción y o la parte educativa también, porque creo que tiene que ir de la mano, promover el consumo también de estos alimentos, una alimentación, una dieta sostenible, una alimentación sostenible, que antes y después de nuestra alimentación, de dónde compro yo los alimentos, cómo lo preparo también. Entonces creo que la parte educativa es importante para poder consumir, digamos, y porque yo estoy en contra también de esos monopolios de las grandes empresas. Mejor prepare una salsa de tomate cosechado por usted a una salsita NATURA que las va a comprar a la tienda o al súper, digamos, de la vida del pueblo. Entonces la parte digamos que más cuesta también porque esta agroindustria y las transnacionales se han metido hasta las comunidades. A la comunidad entran camiones, gente de las boquitas llevando todos estos productos. Entonces también vamos haciendo nuestra pequeña lucha, contribuyendo a la salud, porque al final lo que queremos también es que hay una salud de la mujer, en las personas, en los niños.  

Y con respecto al agua y los tiempos de nosotras, hasta ahorita no tenemos experiencia. Estamos en eso de crear experiencias, de cómo cultivar durante todo el año, porque esa es otra cosa. En El Salvador como somos tan dependientes no tenemos eso de cultivar todo el año. Entonces, en este caso nosotras sí acompañamos en la producción solo durante el invierno. Pues entonces creo que en enero empiezan a preparar las mujeres el abono, empiezan a preparar todos los insumos para la época, ya que entra el invierno a sembrar y a ir cosechando. Pues entonces creo que nosotras no tenemos esa experiencia de poder cosechar en otras épocas. En el caso Suchitoto somos, digamos, el 98 por ciento de de ahí el agua, digamos el cubre el agua del 98 por ciento. Hay algunas colonias que todavía no tienen una organización comunitaria para la administración del agua, no está ANDA sino es la organización comunitaria y qué bueno que al final también es un poco cara y las mujeres a veces prefieren no regar de esa agua que tienen, porque les recibe el recibo. Entonces también dice no, mejor solo vamos a cosechar en el invierno, porque no quiero que el recibo aumente. Pero si queremos, estamos ahorita investigando también cómo captar agua durante el invierno, cómo hacer reservorios para poder cultivar durante la época seca. Manuales de réplica creo que sí tenemos, no sé si llamarle manuales, pero sí como memorias, sistematización de cómo hemos ido haciendo el trabajo, el trabajo con las mujeres en el área rural y cómo también empezar de lo poco. Yo creo que también aquí, no es que nosotras vamos a imponer lo que queremos, que yo quiero, que cosechan, porque para mí nutricionalmente quiero que coman esto, sino también que ellas mismas van descubriendo que tienen que cosechar para poder consumir, pues entonces ya no solo piensan en tomate, chile verde, por ejemplo, que piensan que es lo básico y ya van pensando sembremos yuca porque podemos hacer hasta venta para recaudar fondos. Entonces han pensado camote, yo tengo una zona con el lavadero, puedo sembrar el camote. Entonces ellas van proponiendo también, porque es algo que yo quiero imponerles, que es lo que van a cosechar ellas, sino que vayan pensando qué otros alimentos ir incluyendo en su alimentación para que ellas se apropien y se queden con eso. No como alguien aue estoy después me salgo de esa comunidad y eso ya se queda. Se pierde, pues a veces pasa eso, porque cuando llega, cuando yo llego por mis intereses, que es lo que yo quiero, a veces no se queda, pues entonces ellas tienen que ir apropiándose de eso. Con respecto al empleo en el área rural, en vista de cambio en el empleo rural. Nosotras hasta ahorita eso es lo que pasa y creo que uno de los retos que para mí hay que pensar cómo también es cómo creemos en la agricultura. Entonces, porque muchos de las mujeres jóvenes de los jóvenes pensamos ‘yo quiero aprender inglés porque quiero ir trabajar un call center o porque quiero ir a trabajar a una maquila porque quiero un teléfono’. Entonces también nosotras, sino trabajamos con mujeres jóvenes hasta ahorita no tenemos experiencia con mujeres jóvenes, solo con mujeres ya, pues adultas, con familias con tres, cuatro, seis hijos. Entonces trabajamos con ella. Y el empleo en el área rural, yo sí creo, porque también hay mujeres jóvenes que trabajan en la rosa de caña en la época. A veces nosotras tambié no podemos ir a una comunidad porque los jóvenes hacen otras actividades, por ejemplo, porque todos están en modo zafra. Entonces creo que es una fuente de empleo la caña. A veces queremos hacer alguna actividad con los jóvenes de derechos sexuales, por ejemplo, no se puede porque los jóvenes de tal hora a tal hora no están, porque andan en la caña, andan haciendo todo el trabajo. Esto porque al final es una fuente de ingreso para la familia, y se apoyan, digamos en la producción de alimento en el huerto de la mamá es puntual, digamos, ir a pegar y hacer alguna actividad, pero sí digamos ética, como vender la mano de la mano de obra o sueñan con salir de las comunidades. En na propuesta, un ejercicio de qué quieren los jóvenes, de la mejor economía, no se ve la agricultura como una reactivación. Siempre se ve como ir afuera de la ciudad Aguilares, por ejemplo, que queda cerca, irnos a vivir a San Salvador y venir sólo el fin de semana. Entonces creo que eso está pasando y son las personas adultas las que están. Porque nosotras sí tenemos la experiencia con mujeres adultas y adultas mayores, señoras de 60, sembrando. Quizás más adelante se hay un tiempo, las fotos si es posible, se ven señoras adultas, no hay jóvenes. Pues entonces creo que si perdemos a esta gente que tiene conocimiento, estas mujeres que creen en la agricultura y no la transmitimos a los jóvenes, pues ahí es un reto que tenemos, pues todas las personas creo que tenemos algo de conciencia, de poder promover, de creer en la agricultura, tanto si no puedo sembrar en mi casa, pero sí puedo ser consumidor, la consumidora local consumidora de las comunidades y si puedo producir, pues empecemos a pensar de sembrar en mi origen, en mí, en mi patio, una albahaca o qué sé yo, vamos sustituyendo el consomé. Entonces creo que podemos iniciar con pocas cosas, con pocos cambios en nuestras casas y ya después de ir consumiendo a los pequeños productores, creo yo. Y en esta pregunta de cómo se considera la estrategia de fomentar a la población la creación de huertos caseros comunales. Yo creo que habrá que que sí tener una estrategia, pero creo que con mucha coordinación. Yo creo que tiene que haber parte del Estado también. Creo que tiene que haber conciencia también individual para poder decir yo creo en la agricultura, pueden pensar. A veces pensamos que en el casco urbano o en la ciudad no se puede, que por el espacio. Pero creo que hay maneras de hacerlo, estrategias para poderlo hacer aún en la ciudad. Pueden haber terreno, pueden hacerse huertos comunitarios o de barrio, por así decirlo. Y aquí sí creo que el Ministerio de Agricultura tiene que jugar otro otro papel, también importante en promover a nivel municipal, también en los municipios, promover esta producción y además mucha gente también que creemos en esto y que podemos involucrarnos a poder cultivar de esta manera. Y creo que va a ser necesario porque… yo no quiero ser como muy pesimista, pero creo que… yo sí tengo uno de los temores muy grandes que nos quedemos en el asistencialismo como costumbre, como cultura, pues por la entrega de tantas canastas que han habido, muchos ONGs andamos ahí dando canastas, que son alimentos procesados y ultra procesados, nos va cambiar el paladar, mucho auditivo, mucho colorantes, mucho preservantes. Entonces creo que sí está bien por una necesidad inmediata, que es la pandemia y la tormenta, creo que eso yo no lo niego.  

Sí es urgente poder atender, pero creo que también de la mano ir creando otras maneras de poder cultivar tanto en lo rural o urbano, si podemos ir empezando para asegurar esos alimentos que cada familia que cada persona necesitamos y porque al final es un derecho a la alimentación, es un derecho humano y debemos de meterlo como sociedad. Creo que hoy no hay una ley, hay una política que ahí está, pero yo no veo acciones encaminadas a la política. Falta la ley de Soberanía Alimentaria y de Seguridad Alimentaria, que creo que no está ahí engavetada y muchas luchas en eso. Pero creo que debemos más en este contexto, reflexionar y hacernos reflexionar, porque si las fronteras siguen, siguen cerradas, también, creo que no ha habido mucho desabastecimiento todavía, pero creo que también quienes han salido ganando han sido los monopolios de las empresas. Que ¿qué es lo que venden? Porque las canastas han sido encaminadas a esos productos que al final de su vida de anaquel lo ameritan poder comprar eso. Pero creo que una alimentación saludable no solo es maseca, no sólo es arroz, no solo son frijoles y salsita, también debemos de consumir vegetales y fruta. Y creo que una de las estrategias también es consumir según la estación, pues no se va a consumir. Si ahorita financias, comamos antes que ahorita hay guayaba, consumamos guayaba y ahorita hay naranjas, naranjas, creo que porque al final son más baratas, entonces no estar esperando que venga las uvas de no se dónde, que vengan los aguacates de no sé dónde, que vengan las lichas, por ejemplo, porque también pensemos en la huella de carbono de cada uno, porque a veces es mejor cuando a veces pienso de dónde vendrá esto, cuántos kilómetros habrá recorrido este alimento que yo me estoy comiendo, este tomate o está licha, por ejemplo. Entonces creo que también pensemos en eso de mi huella que estoy yo contribuyendo al medio ambiente. 

Laura Aguirre:  Entonces me gustaría que vayamos cerrando, que creo que es bien importante lo que ha dicho, porque has mencionado un montón de los retos que hay para lograr que se tome en serio este tema dentro del Estado y que las prácticas también cambien. Yo quiero porque hay algunas otras preguntas, pero ya no nos va a dar mucho tiempo y quiero ser respetuoso con todos y todas. Meraris, si pudieras retomar la pregunta de Alejandra y también de no aprovechar para retomar las cosas que Damaris estaba diciendo sobre qué retos ves para lograr tener una soberanía alimentaria en El Salvador. Y con eso pienso que si todavía hay algún comentario Dámaris que vos querés que hagamos, podemos enseñar las fotos para cerrar y ahí también hacer los últimos comentarios para despedirnos. Nos hace falta siempre mucho tiempo para platicar mucho, pero gracias.  

Meraris López:  Sí, de hecho creo que respecto a la pregunta que hacía Alejandra, que cómo es que las industrias de la agroindustria del azúcar han sido tan exitosas y en parte se debe a la asociación que existe de los productores y también, obviamente, toda la plataforma sobre la que se han montado, que no solamente son estrategias políticas, sino también de estrategias económicas, en el sentido de que un sector muy poderoso y protegido. Entonces uno de los retos es justamente. Los productores y productoras están dispersos en el territorio nacional. No hay un ente que los aglutine. No hay una política a nivel gubernamental que les permita hacer justamente esta conexión entre productores. Obviamente estamos en un sistema capitalista y estamos en una economía de mercado donde se rigen por los precios de mercado. Por supuesto, si los productores no tienen capacidad de negociación porque son débiles de manera individual, lo que hay que promover es la organización. Sin embargo, hasta según el último dato que yo tengo disponible, los cooperativistas solamente representan el 0.3 por ciento de los productores agrícolas. Es decir, se cuentan así son 995 personas que están en este sistema cooperativista, de acuerdo con la Encuesta de Hogares.  

Por supuesto que pueden haber iniciativas que quizás no hayan sido metidas dentro de las estadísticas, pero aún con eso, considerando eso, yo creo que no llegamos ni al 2 por ciento de los productores y productoras que este un sistema cooperativista en términos de alimento. Entonces eso es uno de los principales retos y creo que esto definitivamente tiene que pasar por una estrategia de política pública desde el Estado, tanto desde el Gobierno central como desde los gobiernos locales, para que los productores puedan hacerse fuertes para disponer de los recursos, facilidades de crédito. Los créditos es un tema que, tendríamos que ser otro conversatorio solo para hablar de eso, verdad, porque es un tema bastante fuerte. A veces solamente el excedente que tienen generalmente sirve para pagar ese crédito y volver a entrar a ese círculo vicioso. Entonces, uno de los retos para lograr la soberanía alimentaria es la organización definitivamente. Lo otro, por supuesto que viene de la mano con esto, es el apoyo de este equipo desde los gobiernos. Y bueno, lastimosamente el gobierno actual, incluso el Ministerio de Agricultura y Ganadería, fue uno de los que sufrió uno de los mayores recortes en el presupuesto, Cayó en un 4 por ciento respecto al año pasado y uno de los programas, son tres programas que específicamente se vieron muy afectados, que es el programa de Agricultura Familiar, el programa de Amanecer Rural y el Programa de Acuicultura Familiar a municipios de pobreza. Fueron tres de los programas que fueron eliminados de la estrategia de agricultura, entonces en vez de avanzar con esto, en realidad yo pienso que ha sido un grave retroceso. El recorte a los programas también incluyó el desabastecimiento de seguridad alimentaria, que conllevan un paquete agrícola que reporta 1.55 millones. Entonces, según tengo entendido, el Gobierno tiene una estrategia de más o menos 2.5 años para avanzar en este tema, pero es bastante incongruente que se esté pretendiendo avanzar., cuando ha habido estos recortes se están pidiendo.  

Meraris López:  Quiero verificar el dato 476 millones adicionales para poder impulsar, por ejemplo, productos como granos básicos, ganadería de leche. Es cierto que la agricultura en temas de infraestructura y más producción. Sin embargo, no veo como esto casa dentro de toda la visión que se tiene. Si se están haciendo recortes del presupuesto y se está en una discusión de querer implementar una mayor acción en el agro; entonces ahí son como las incongruencias y que también son uno de los retos tomar la agricultura, tomar el agro, la reactivación del agro como una apuesta de país, porque esto no solamente en el corto plazo, sino también en el largo plazo. Garantizar para las presentes generaciones, para la futura generación, acceso a alimentos que sean producidos de forma que tengamos acceso en cantidad y calidad, que sepamos de dónde vienen esos esos alimentos y que preferiblemente sean producidos en lo nacional.  

 Laura Aguirre: Muchas gracias. Meraris. Yo quiero ser. Tenemos que cerrar. Lo siento mucho.  Creo que vamos a tomarte la palabra Meraris para volver a hacer otro conversatorio en que podamos seguir ahondando sobre los temas aledaños. Me quedo con muchas preguntas para las dos. Vamos a cerrar mostrando las fotografías que Damaris traía sobre los proyectos y tal vez puedes explicarlas un poquito. Yo voy a compartir mi pantalla y luego pues nos despedimos. Le doy las gracias a todos, a todas, por habernos acompañado. Vamos a mandarles un correo con yo voy a pedir también a Meraris como los datos, los documentos que ella crea. Y Damaris si también tienen documentos que crean que podamos compartir con las personas que han estado con nosotros se los agradece mucho que los manden para poder hacer un correo colectivo y enviarlo.  

Voy a compartir entonces la pantalla.  

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