23.08 – Si yo fuera hombre, me felicitarían todos los días

by Aug 27, 2020Cartas del coronavirus, San Salvador0 comments

Por Paty Trigueros

Están las expectativas desiguales que se depositan en una por ser mujer, o la ausencia de expectativas, porque se supone que deberíamos de reproducir la vida y ya.

Ilustración: Natalia Franco

San Salvador, El Salvador

Domingo, 23 de agosto de 2020

Hermanas:

Esta semana, mi misión ha sido relajarme. Recuperé mis horas de sueño y mis ojeras bajaron de un 25%. Retomé mi hábito de andar el pelo pistoleado y de usar pantalones; cosas tan sencillas que me acuerdan a mi vida en Guatemala, pre-pandemia.

Luego me di cuenta que andaba un poquito más encachimbada. Como dice mi amiga con la que me tomé una chela, “Soy mecha corta, por más meditación que haga.” ¿Será mi caso también? No sé, pero es que hay cosas que enojan, ya sean las situaciones particulares que estamos viviendo o hacer una campaña de masculinidades. Toda la conversación, en general, de patrones y dinámicas de relaciones, me enferma. Y cuando digo que me enferma, quiero decir que en serio me dan nauseas algunas de las historias de horror que me cuentan, que escucho; que inevitablemente me conectan con otras historias que he visto y vivido. 

Pero hay varias capas, ¿no? Están las expectativas desiguales que se depositan en una por ser mujer, o la ausencia de expectativas, porque se supone que deberíamos de reproducir la vida y ya. Si yo fuera hombre, me felicitarían todos los días, pero yo me tengo que echar porras a mí misma al mismo tiempo que me hago preguntas. En fin. Aparte, ¿cómo puede ser que se sigan perpetuando y validando actitudes agresivas? Bueno, “violentas”, “tóxicas”, “codependientes”… Varios adjetivos a los que le podríamos dar vueltas, y mientras uno hace todo lo posible por quitarse los handicaps de los traumas pasados, la sociedad sigue avalando los comportamientos tóxicos normalizados. 

A todo esto, puede que sean mis hormonas. Soy muy sensible a los cambios hormonales y mi semanita premenstrual es yuca. Cuando estoy a mitad del ciclo, todo es risas y diversión. Veo arcoiris y se me sale mi lado más hippie, mi lado más “todo va a estar bien”. Quizás el punto medio sean un par de chistes ácidos, que se colan por allí.

 

Hoy me despertó un sueño extraño y me pesaba el pecho. Desde ayer, mi mente anda inquieta. Tengo un proyecto que pretende reconstruir mi narrativa o la historia que me cuento a mí misma, porque cuando uno está roto o hecho pedazos, se va dividiendo… No sé bien qué hacer, pero estoy investigando cuáles son esos pedazos y cuantificando mis narrativas de fragmentación. Se me ocurrió invitar a una documentalista a que me entrevistara, y me dije ¿por qué no escribir las respuestas yo solita? Si de por sí hago autofiestas, puedo hacerme una autoentrevista.

Agarré Brief Interviews with Hideous Men de David Foster Wallace, porque muchos de esas “historias” son precisamente las respuestas que hombres [desagradables] dan a preguntas fantasmas. Como entrevistas, pero fake. Empecé a releer un fragmento sobre el “postfeminismo” con un discurso machista que criticaba los nuevos roles femeninos, acusando a las mujeres de hipócritas que en realidad desean ser sumisas… y me enojé, de nuevo. Ni siquiera en la sátira de la prosa contemporánea me parecen chivos los discursos tóxicos y agresivos, vistos desde el privilegio que no te permite ver el impacto de la violencia de género. No me importa si Foster Wallace fue un genio.

Me acordó al comentario reciente, de un amigo: “No, no es cool ser Charles Bukowski.” Qué bueno que no soy la única que cree que hay que tratar con pinzas la literatura que, por más que sea buena literatura, elogia o celebra a hombres que objetivizan a las mujeres y, de paso, se hacen mierda. Del hombre enfermo vendrá alguna mujer a hacerse cargo, a salvar. Hola, de nuevo, arquetipos. 

Pero yo no puedo sanar a la sociedad herida por el patriarcado que interiorizamos, solo puedo hablar por mí o hacerme cargo de mí. Estoy babysitting una herida que no termina de cicatrizar: reconozco dónde no estoy incómoda, y me siento cómoda conmigo; pero aún no sé qué quiero. Siempre lo digo: para mí, en una pareja, tengo que seguir siendo yo, y él seguir siendo él. El “nosotros” aún no lo tengo resuelto.

Pero no tengo prisa. Soy un poco fugitiva.

Hablamos al rato

xo

PT

P.D. No, no estoy diciendo que no me gusta el sexo agresivo. Creo que hacerme consciente de mi placer, de qué me gusta, permite una expresión sana del deseo; y me da una claridad de lo que permito. La complicidad y el consentimiento son sexis. 

P.P.D. Ahorita que terminé de escribirles, se me vino a la mente una canción de “Shake it off” de Taylor Swift.

Bitácoras del coronavirus - San Salvador Ilustración: Natalia Franco

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